Te conocia desde antes de ver tus ojos. Te había visto antes de esa fatidica noche cuando en la oscuridad vestidos de velo nuestros se cruzaron, cuando mi alma cometio el peor error que puede convertir un alma perdida. Aun recuerdo como el brillo de tus ojos rompieron la oscuridad de la noche. Como tu aureola briilo en el tunel sin salida que se llama vida.
Cometi el voraz de pronuciar tu nombre y dejar que mi corazón lo prefiriera. Me envolvi sola en una neblina que nunca fue más fuerte que la niebla que rodeaba mi existencia antes de tu aparición. No obstante, nunca fue lo mismo. No supe como olvidar la penuria de las andazas de la vida. Y busque la manera de encerrarme de nuevo en aquello que mi corazon sentía placer. Pero el me traiciono y vi como en una lapida de plata y plomo escribio la sentencia.
Volvi a ver la oscuridad de la noche anclada a mi ventana, ocultando la luz de la Luna, el apacible sonido de la paz entera. Quedando los ratrojos de un alma sangrante, los silencios de las palabras caminando por las avenidas vacias de mi pecho, las exclamaciones atadas de mi sangre.
El amor de mi angel, la luz de mi tunel se confundio con tus ojos y no pude ver mas luz que esa. Me enamore de el brillo que en nadie más había visto y segui en un juego que no entendi en el momento callado, en el austero momento cuando tu nombre de ser el brillo de mi ojos se convirtio en la prohibición a cadena perpetua. Cuando las verdades fueron mentiras, cuando la confusión y la contradicción se impuso a los ojos de lo desconocido. En ese instante cuando la oscuridad y la luz se fusionaron, cuando la vida pudo más que la muerte, te perdi y me senti perdida. Me ha constado tanto entender que el boleto de vuelta al infierno cuesta lo mismo contigo o sin ti; solo que sin ti duele más ... Mucho más
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