He conocido el silencio de la noche
acechando en una caseta al destino
fumando un cigarrillo entre la desesperación
y la angustia de la adicción.
He visto la falta de aire en un corazón
que intenta latir, que busca en la
esperanza, sobrevivir.
He sentido la desgracia del desamor, la
nostalgia de una amiga, la lluvia en el
pecho, la luz en los ojos de una amiga,
la voz de una difunta,
He vivido días sobrios, llenos de falsas
pinceladas, encarnados en grises y negros
perdidos en el calendario desecho de la
vida.
He contado la historia de un tonto
Que no estuvo y que fue parte de
Una vida hecha pedazos por su falta
De razón.
He creído en un Dios sensible
Que ha vivido desde los siglos
Encerrados en un circulo colgado
De mi cuello.
He probado el sabor de la tentación
De faltarle a la autoridad de mi
Regente, de no sentir la vida como
Es y no saber que hacer con ella.
He soñado en nubes con su rostro
A mi lado, de hecho lo he visto
Esta noche y por eso lo he amado
Desde siempre.
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